En la nave de elaboración, se distribuye los boques de rachón a los labradores mediante un sistema automatizado que garantiza el cuidado de la roca así como grado de humedad óptimo de la misma.
Los labradores, operarios con un alto nivel de especialización, separan las láminas de pizarra según los espesores adecuados (en general de 4-6mm). A continuación, mediante máquinas cortadoras, se da el formato (forma y tamaño) y acabado final a la pizarra.